BIO

Isabel Solana Domínguez

Investigadora y Consultora Educativa

Cuando un profesional en activo afronta un proyecto de innovación de este nivel su mayor aspiración es que sea de utilidad para la sociedad. Cómo personalizar la educación con el apoyo de la tecnología es el problema que se aborda como eje de la investigación y que entra de lleno en lo que significa la Educación Personalizada, el uso de las tecnologías en el aula y la oportunidad que todo ello representa para dar un respuesta inclusiva en los centros educativos.

De mi experiencia de todos estos años trabajando en el sector educativo surgen los argumentos para exponer la relación de la investigación con el tema de la atención a la diversidad y la inclusión educativa en la sociedad actual.

El concepto de Educación Personalizada al que se llega en este trabajo está estrechamente ligado a dos tendencias muy patentes en los modelos educativos de hoy: educar las emociones y educar desde la equidad para todos.

Víctor García Hoz (1988) conceptualiza la Educación Personalizada en base a tres aspectos fundamentales: singularidad, autonomía y apertura. Presenta la singularidad como la esencia de la persona, que implica la distinción cualitativa en virtud de la cual cada hombre es diferente de los demás. La autonomía es el principio de las propias acciones, la capacidad de elección es una manifestación de la educación de la libertad. Por último, la apertura en el sentido de cómo nos relacionamos con los demás (Calderero, Aguirre, Castellano, Peris y Perochena, 2014). Por este motivo, en este estudio se identifican como bases fundamentales de la personalización la educación emocional y la educación inclusiva.

La educación emocional es base fundamental de la Educación Personalizada por la necesidad inherente de desarrollar las emociones propias y empatizar con los demás, ese concepto de apertura que se citaba en el párrafo anterior. Una educación centrada en el desarrollo de competencias emocionales distinguidas en dos grandes bloques: capacidades de autorreflexión (identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada) y habilidad para reconocer lo que los demás están pensando y sintiendo (habilidades sociales, empatía, captar la comunicación no verbal, etc.). El desarrollo de las competencias emocionales da lugar a la educación emocional (Bisquerra, 2003).

Por su parte, la educación inclusiva es base fundamental de la Educación Personalizada por el respeto a la singularidad y autonomía de cada uno que cita García Hoz (1988), y concebida como una forma de vida en comunidad basada en el respeto a las diferencias de cada uno. La escuela es la que debe dar una respuesta curricular adaptadas a las necesidades personales (Esteban, 2018).

La definición de la Educación Personalizada a la que se llega es la siguiente:

“La Educación Personalizada es el conjunto de interacciones orientadas hacia el desarrollo pleno del estudiante para su integración en sociedad, que parte de sus características propias e implica su participación desde entornos colaborativos de trabajo que conectan con la realidad en la que vive” (Solana, 2018).

Si realmente conseguimos enfocar los procesos educativos partiendo de las realidades personales y potenciamos las capacidades para que cada uno se desarrolle personal y profesionalmente con seguridad y confianza, la educación será inclusiva de verdad.

Te invito a que consultes la sección Productos y si en algo conectamos cuenta conmigo.

Isabel Solana